Como ya debes saber, el cerebro humano presenta funciones diferenciadas en cada uno de los dos hemisferios en los que se estructura nuestro cerebro. El hemisferio cerebral izquierdo nos dota de pensamiento analítico y nos confiere la capacidad de comunicarnos verbalmente mediante el lenguaje. Por su parte, el hemisferio cerebral derecho está dedicado a las actividades intuitivas, artísticas, creativas, y a la orientación en el espacio.
Lo que es posible que no sepas es cómo se descubrió esta especialización de los hemisferios, mucho antes de la aparición de la neurociencia.
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miércoles, 13 de julio de 2016
martes, 5 de julio de 2016
NUESTRO SISTEMA INMUNITARIO BAILA AL SON DE NUESTRAS EMOCIONES
¿Sabías que tus emociones son responsables principales del buen o mal funcionamiento de tu sistema inmunitario? Más allá del obvio nivel emocional, las emociones que sentimos nos afectan también a nivel mental y a nivel físico.
Cada vez son más las investigaciones científicas que nos muestran el relevante papel de las emociones en prácticamente todos los ámbitos de nuestra vida. Uno de estos ámbitos es nuestra propia biología, la cual cambia en función de las emociones con las que vibramos en cada momento.
Cada vez son más las investigaciones científicas que nos muestran el relevante papel de las emociones en prácticamente todos los ámbitos de nuestra vida. Uno de estos ámbitos es nuestra propia biología, la cual cambia en función de las emociones con las que vibramos en cada momento.
Cada emoción vibra con una frecuencia energética característica. Las llamadas “emociones negativas” vibran en frecuencias bajas, mientras que las “emociones positivas” lo hacen en frecuencias muy elevadas. Al resonar estas vibraciones en nuestro cuerpo se desatan múltiples efectos inmediatos en el sistema nervioso, el endocrino, el inmunológico, incluso nuestro ADN ve modificada físicamente su estructura, expandiéndose o contrayéndose al tiempo que activa y desactiva pares de aminoácidos.
De entrada, las emociones no son buenas ni malas ya que nos proporcionan información sobre la coherencia o incoherencia existente entre nuestras vivencias y nuestras creencias. Cuando hay coherencia sentimos emociones que nos resultan agradables, mientras que cuando la coherencia no existe sentimos emociones que nos desagradan, las llamadas “emociones negativas”. De hecho, si estas emociones que vibran en baja frecuencia se mantienen durante mucho tiempo, pueden presentar un impacto negativo en nuestra salud. De ahí que se les llame “emociones negativas”.
A nivel mental cualquier emoción que sentimos con intensidad limita nuestra capacidad de pensamiento y razonamiento. Directamente las emociones intensas, secuestran parcialmente nuestros lóbulos prefrontales, y nos hacen menos inteligentes.
Cada emoción dispara
un estado fisiológico. Un efecto directo de las “emociones negativas” es el
deterioro de la capacidad de actuación de nuestro sistema inmunitario, lo que
nos lleva a enfermar con facilidad, y a dificultar la recuperación de cualquier
patología o intervención quirúrgica a la que seamos sometidos.
A nivel mental cualquier emoción que sentimos con intensidad limita nuestra capacidad de pensamiento y razonamiento. Directamente las emociones intensas, secuestran parcialmente nuestros lóbulos prefrontales, y nos hacen menos inteligentes.
A menudo olvidamos que somos los únicos responsables del modo en que nos sentimos, y que dentro de nosotros hay un potencial enorme para dirigir nuestra vida a todos los niveles, incluido el emocional. Tenemos todo el derecho a sentir miedo, tristeza o enojo, pero también lo tenemos a liberarnos de este tipo de emociones con rapidez.
Por lo general nos dejamos llevar por nuestras emociones, y nos convertimos en sus rehenes a nivel físico, mental y emocional. Buscamos culpables fuera que nos permitan justificar las emociones que sentimos, sin darnos cuenta del perjuicio que causan en nosotros.
Identificar nuestras propias emociones es el primer paso para librarnos de ellas. El segundo pasa por identificar qué es lo que nos está llevando a sentir esa emoción, habitualmente una incoherencia entre la realidad que estoy viviendo y mis creencias más profundas. Y el tercero consiste en actuar, ya sea cambiando la realidad que estamos viviendo, o nuestro sistema de creencias.
Que no sepamos hacerlo porque no lo hemos hecho nunca no quiere decir que sea complicado. De hecho, ¡Es mucho más fácil de lo que puedes pensar!
Ricardo Eiriz
Por lo general nos dejamos llevar por nuestras emociones, y nos convertimos en sus rehenes a nivel físico, mental y emocional. Buscamos culpables fuera que nos permitan justificar las emociones que sentimos, sin darnos cuenta del perjuicio que causan en nosotros.
Identificar nuestras propias emociones es el primer paso para librarnos de ellas. El segundo pasa por identificar qué es lo que nos está llevando a sentir esa emoción, habitualmente una incoherencia entre la realidad que estoy viviendo y mis creencias más profundas. Y el tercero consiste en actuar, ya sea cambiando la realidad que estamos viviendo, o nuestro sistema de creencias.
Que no sepamos hacerlo porque no lo hemos hecho nunca no quiere decir que sea complicado. De hecho, ¡Es mucho más fácil de lo que puedes pensar!
Ricardo Eiriz
www.metodointegra.com
www.eiriz.com
martes, 30 de septiembre de 2014
Visualizar para crear

Si quieres conseguir algo, primero suéñalo. Así lo recomendaba uno de los grandes psiquiatras del siglo XX, Viktor Frankl. Durante la II Guerra Mundial, estuvo prisionero en campos de exterminio. Cuando se sentía muy hundido utilizaba una técnica: se veía a sí mismo dando una conferencia en una sala bien iluminada y cómoda frente a un atento auditorio, que escuchaba sus reflexiones. De este modo, Frankl estaba definiendo cómo le gustaría verse en unos años, se distanciaba de su amarga situación y se sentía más aliviado. Como decía el psiquiatra: “el prisionero que perdía la fe en el futuro -en su futuro- estaba condenado”. Y la explicación, volvemos a encontrarla en la ciencia.
martes, 12 de agosto de 2014
¿QUIÉN TOMA LAS DECISIONES EN TU VIDA?
Los estudios realizados por el neurólogo Benjamin Libet demuestran que la mayoría de nuestras decisiones son tomadas antes de que la conciencia las formule, y que el intelecto no es consciente de ello. Esto se debe a la dualidad existente en nuestro cerebro, dividido en dos hemisferios, con capacidades y responsabilidades muy diferenciadas.
Por lo general, somos poco conscientes del poder y la responsabilidad que tiene sobre nuestras vidas la mente subconsciente. A menos que hayamos sido entrenados para reconocer su lenguaje y cómo funciona, podríamos pasar su existencia por alto completamente.
Por lo general, somos poco conscientes del poder y la responsabilidad que tiene sobre nuestras vidas la mente subconsciente. A menos que hayamos sido entrenados para reconocer su lenguaje y cómo funciona, podríamos pasar su existencia por alto completamente.
La mente consciente es la creativa, la que puede conjurar los pensamientos positivos. Por el contrario, la mente subconsciente es estrictamente maquinal; repite las mismas respuestas a las señales vitales una y otra vez. Los actos de la mente subconsciente son de naturaleza refleja y no están controlados por la razón o el pensamiento.
lunes, 12 de mayo de 2014
miércoles, 9 de abril de 2014
La inactividad y el sedentarismo cambian tu cerebro… a peor
En otras ocasiones hemos hablado de las bondades de la relación entre una mayor actividad física y los cambios cerebrales que esta provoca. En su momento hablamos de algunos beneficios mentales (como reducir la ansiedad o mejorar la productividad), su papel en la mejora del rendimiento académico, o el descubrimiento de que el ejercicio físico colaboró en aumentar nuestra inteligencia a lo largo de los años. El resumen es que el ejercicio cambia el cerebro. Pero, ¿y el sedentarismo? ¿modifica de alguna forma nuestro cerebro?
martes, 8 de abril de 2014
miércoles, 26 de febrero de 2014
viernes, 31 de enero de 2014
Tu dinero y tu cerebro
Los expertos en neuroeconomía vinculan el 80% de las compras a la emoción.
Aconsejan dejar por escrito las decisiones tomadas para evitar impulsos.

Las emociones no son buenas consejeras cuando se trata de dinero y negocios. La señorita T y el señor M tomaron dos decisiones que cambiaron su vida y cada una de ellas con resultado distinto: T, después de haber acabado Arquitectura en plena crisis inmobiliaria, decidió abrir una franquicia de una famosa marca de helado en el Barrio de Salamanca (Madrid). Después la trasladó a Leganés y acabó convirtiéndola en una franquicia de yogur helado que sí triunfó en el pueblo madrileño. M, vendedor de souvenirs y cristal de plomo en el centro de Praga, se arriesgó a subir el precio de su producto estrella varias veces, lo que le hizo aprender, después de limitar su beneficio y caer en ventas, qué valor real tenía el cristal. Que fueran decisiones acertadas o no tiene mucho que ver con las emociones y con el cerebro. La experiencia de T y M son solo dos de los ejemplos que aparecen en el libro Tu dinero y tu cerebro. Por qué tomamos decisiones erróneas y cómo evitarlo según la neuroeconomía (Conecta, 2013), de Pedro Bermejo y Ricardo Izquierdo y que explica la importancia que tiene pensar las decisiones económicas antes de actuar.
“En el 80% de las compras nos dejamos llevar por las emociones. La mejor manera de combatir y evitar caer en las emociones es el conocimiento. Hay una gran guerra de información, pero si el consumidor tiene más información es menos manipulable”,
lunes, 9 de diciembre de 2013
Hombre/Mujer somos dos mundos aparte
La base científica se encuentra en las conexiones neuronales.
Por Eva Dallo
A ellas les cuesta aparcar, eso si llegan a destino porque no saben leer mapas, y sus emociones son un enigma difícil de desentrañar. Ellos no pueden hacer dos cosas a la vez, carecen de intuición, y necesitan gafas para leer entre palabras. Los tópicos de género acaban de convertirse en conclusión científica tras un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pennsylvania, que ha revelado que el cerebro de la mujer y el del hombre funcionan de manera diferente.
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